Absolutamente sorprendida por mi capacidad para ilusionarme sin motivo, ver fantasmas donde no ha muerto nadie, creerme el cuentazo cuando solo me han metido un triste floro y ahogarme en un charquito; me siento frente a la PC, para hacerle caso al gatuno amigo que me dijo: Escribe. Y eso haré, en un intento por quitarme, un poco, la sorpresa.
Hace unos días decidí entrar en terapia de Desahuevina de 500 mg, por varios motivos que no voy a detallar en este post porque me da demasiado roche con mis muchos o pocos lectores; ya las personas a las que, de milagro, les he soltado a cuentagotas mis paltas (y camotes), sabrán entender a qué motivos me refiero. El asunto es que estoy tratando de dejarme de cojudeces y parar las antenas para disfrutar un poquito más los pequeños placeres del día. Desde el rico cafecito de Carabaya que me tomo casi todas las mañanas y tardes; hasta las movidas de cola que me proporciona el único perro que me ladra, Yaco.
El lunes mi mamita chapó su avión hacia Cartagena y, como suelo hacer cada vez que se va lejos de mí, la extraño horrores. En una corta conversación que tuvimos hoy por Messenger, me lanzó una bala que ha contribuido también a mi terapia: "nos ocupamos tanto en justificarnos, que nos olvidamos de dar afecto". Esto no solo aplica para las personas sino para cualquier situación. Es lo que he estado haciendo últimamente, gastando mis baterías en reales cojudeces y olvidándome de las cosas y personas importantes.
Hoy escuchaba un par de canciones que son la síntesis de lo que es y será mi terapia. Y que dure lo que dure:
"Te llevo para que me lleves" de Gustavo Cerati. Llevar para que te lleven. No aceptes nada menos que eso.
"Whatever" de Oasis. La palabra favorita de mi amiga Carlita. Eres libre para hacer lo que sea (otra cosa es que no quieras verlo)
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viernes, 18 de marzo de 2011
lunes, 18 de enero de 2010
Feliz cumpleaños María Luisa
Hoy no me siento bien anímicamente, tengo mil cosas que hacer pero nada de ganas de levantar un puto dedo para hacerlas. Estaba dando vueltas por Internet, buscando inútilmente en no sé donde algo que me quite esta modorra y este desgano, y al fin encontré algo que me da algo de luz en esta breve noche.
Mañana es cumpleaños de mi mamá, cumple 56 años pero está radiante como nunca. Siempre he oído que cada padre prefiere a uno de los hijos, que tiene su engreído. Y creo que esta es una de las grandes certezas de la Vía Láctea, yo siento en el fondo de mi corazón que mi mamá me prefiere. Ojo, no quiere decir que no ame a mi hermana, sino que por mí hay un cariño especial, un cariño que le hace soportarme y comprenderme más.
Ese cariño que sentí que se me iba y me produjo un dolor tan grande cuando se fue a Venezuela un años antes que nosotros. Ese dolor indescriptible que me tragué todo el día mientras la veía preparar sus maletas, mientras veía sus lágrimas oscuras a través de la luna polarizada del TEPSA que la llevaba lejos de mí.
Creo que ni siquiera Marco sintió tanta tristeza como la sentí ese día. Toda esa tristeza que explotó en la noche cuando me tapé hasta la cabeza y no pude más con la pena. Ni siquiera mi papá me pudo consolar.
Mamita, una vez más has venido a rescatarme, aún sin estar presente, solo con tu recuerdo. Te quiero mucho, más que eso, te amo con toda mi alma, me muero de amor por ti y disculpa todas las veces que he dejado de decírtelo.
Feliz cumpleaños y feliz vida. Gracias por ser mi mamá.
Creo que nunca te lo he dicho pero cuando escucho esta canción pienso en ti:
Mañana es cumpleaños de mi mamá, cumple 56 años pero está radiante como nunca. Siempre he oído que cada padre prefiere a uno de los hijos, que tiene su engreído. Y creo que esta es una de las grandes certezas de la Vía Láctea, yo siento en el fondo de mi corazón que mi mamá me prefiere. Ojo, no quiere decir que no ame a mi hermana, sino que por mí hay un cariño especial, un cariño que le hace soportarme y comprenderme más.
Ese cariño que sentí que se me iba y me produjo un dolor tan grande cuando se fue a Venezuela un años antes que nosotros. Ese dolor indescriptible que me tragué todo el día mientras la veía preparar sus maletas, mientras veía sus lágrimas oscuras a través de la luna polarizada del TEPSA que la llevaba lejos de mí.
Creo que ni siquiera Marco sintió tanta tristeza como la sentí ese día. Toda esa tristeza que explotó en la noche cuando me tapé hasta la cabeza y no pude más con la pena. Ni siquiera mi papá me pudo consolar.
Mamita, una vez más has venido a rescatarme, aún sin estar presente, solo con tu recuerdo. Te quiero mucho, más que eso, te amo con toda mi alma, me muero de amor por ti y disculpa todas las veces que he dejado de decírtelo.
Feliz cumpleaños y feliz vida. Gracias por ser mi mamá.
Creo que nunca te lo he dicho pero cuando escucho esta canción pienso en ti:
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