He vuelto a escribir en mi blog porque no me quería llevar a la cama lo que tengo adentro, porque estoy escuchando a Spinetta y recuerdo más que nunca a Cerati, porque aún no me olvido de un abrazo que recibí hace poco, porque las últimas cosas sobre las que estaba escribiendo eran: nutrición, salud y economía familia, cuando soy la persona menos indicada para referirme a esos temas; porque siento que estoy acercándome -solo un poquito- a la Vania (o a la Almendra) que quería volver a ser y quizá también porque no escribía en el Gusano de Seda desde abril, y ya me empezaba a hincar esa espinita.
Como dije antes, estoy escuchando a Spinetta y recuerdo más que nunca a Cerati. Así que el tema que me trae a este post es Gustavo. Más de dos meses y no despierta. Ya no pienso en si lo hará algún día, porque no tengo respuesta para esa pregunta. Así todos los doctores de Latinoamérica hayan dado sus pronósticos -unos más infaustos que otros-, eso es algo que nadie sabrá y que yo particularmente no quiero enterarme hasta que ocurra algo.
Cuando Cerati recién tuvo ese cortocircuito en el cerebro, estuve tentada de pedirle a Joaquín Ortiz (el editor de los Blogs de El Comercio), que reactivara mi blog Cerati en Lima, que tuve cuando vino a Lima para el concierto de abril. En el último post que escribí (emocionada haste el tuètano), varias personas comentaron que sintieron como si fuera la última vez que veían a Cerati, lo que me pareció tan extraño porque yo salí del concierto convencida que volvería pronto. Me hubiera gustado preguntarles a todos los que sintieron eso el por qué.
En fin, Cerati sigue dormido, sigo extrañándolo pero sigo repitiendo: Gracias por venir.
Me ha sido muy difícil elegir qué canción les dejo de Spinetta, quien (no muchos lo saben) es muy admirado por Cerati y de hecho su música tiene bastante influencia del Flaco. Así que dejo dos: Muchacha ojos de papel y Bajan (cantada con Cerati)
martes, 27 de julio de 2010
miércoles, 24 de marzo de 2010
Aquí y ahora
Regreso a mi primer blog. Después de vivir la grata experiencia de abrir un segundo blog, el Gusano de Seda vuelve a tejer.
Hace dos días, tirada en la cama de mi mamá (mi lugar favorito para ver TV) vi una película que hace muchos años no encontraba en mis zappings: Despertares. En ella un enfermo catatónico (Robert De Niro), es sometido a un tratamiento experimental para sacarlo de ese estado. Literalmente despierta, él y otros pacientes con la misma enfermedad. El médico que se atrevió a tratarlos (Robin Williams) crea una amistad fuerte con el personaje de De Niro, por eso se siente muy derrotado cuando pasado el tiempo el medicamento no funciona y todos vuelven al estado catatónico inicial.
Durante el corto periodo en el que estuvieron despiertos hay una escena que me impactó porque me recordó dos cosas que son obvias, que las escuchamos a cada rato pero las olvidamos con mucha facilidad: La primera, que la vida es corta y la segunda, que lo único real en este planeta, y en los otros, es el segundo que estás viviendo.
Les cuento la escena porque no la encuentro en YouTube. Robert De Niro al sentirse recuperado pide permiso a la junta médica para que lo dejen salir del hospital a pasear. El jefe de la junta le pregunta: ¿Qué hará si sale? y él responde las cosas más simples del mundo: "Caminar, ver las plantas, hablar con la gente. Todas esas cosas que ustedes dan por hecho"
Ver esa escena me dejó asombrada, pensando cuántas cosas estoy dando por hecho y me estoy olvidando de disfrutarlas. Por eso anoche salí a pasear con mi querido Yaco. Caminé por el parque, miré los árboles, me dejé iluminar por la luna. Tenía que aprovechar que no debo pedir permiso para hacer esas cosas.
Les dejo esta canción: "Precisamente todo está pasando aquí y ahora"
Hace dos días, tirada en la cama de mi mamá (mi lugar favorito para ver TV) vi una película que hace muchos años no encontraba en mis zappings: Despertares. En ella un enfermo catatónico (Robert De Niro), es sometido a un tratamiento experimental para sacarlo de ese estado. Literalmente despierta, él y otros pacientes con la misma enfermedad. El médico que se atrevió a tratarlos (Robin Williams) crea una amistad fuerte con el personaje de De Niro, por eso se siente muy derrotado cuando pasado el tiempo el medicamento no funciona y todos vuelven al estado catatónico inicial.
Durante el corto periodo en el que estuvieron despiertos hay una escena que me impactó porque me recordó dos cosas que son obvias, que las escuchamos a cada rato pero las olvidamos con mucha facilidad: La primera, que la vida es corta y la segunda, que lo único real en este planeta, y en los otros, es el segundo que estás viviendo.
Les cuento la escena porque no la encuentro en YouTube. Robert De Niro al sentirse recuperado pide permiso a la junta médica para que lo dejen salir del hospital a pasear. El jefe de la junta le pregunta: ¿Qué hará si sale? y él responde las cosas más simples del mundo: "Caminar, ver las plantas, hablar con la gente. Todas esas cosas que ustedes dan por hecho"
Ver esa escena me dejó asombrada, pensando cuántas cosas estoy dando por hecho y me estoy olvidando de disfrutarlas. Por eso anoche salí a pasear con mi querido Yaco. Caminé por el parque, miré los árboles, me dejé iluminar por la luna. Tenía que aprovechar que no debo pedir permiso para hacer esas cosas.
Les dejo esta canción: "Precisamente todo está pasando aquí y ahora"
miércoles, 3 de marzo de 2010
Papá por siempre.
"Te extraño aunque sea para pelear" me dijo mi papá hace unos meses, mientras yo me encontraba en Piura. Solo estuve ausente dos semanas, pero mi papá me extrañaba aunque sea para cumplir ese ritual diario que últimamente dominaba nuestras vidas: pelear.
De un tiempo a esta parte he estado algo distanciada de mi padre. Vivimos en la misma casa pero en algunos momentos nos transformábamos en seres de otro planeta, que no podían comprender ni tolerar la forma de ver la vida del otro: Alien vs Depredador.
Felizmente no somos seres de otro planeta, somos bien humanos, él harta carne y yo harto hueso; felizmente hay algo que siempre nos ha unido y que nunca se podrá romper: Sporting Cristal.
No importa cuánto peleemos, no importa cuanto nos distanciemos, no importa cuánto tiempo dejemos de hablarnos, siempre nos vamos a encontrar para gritar un gol del Cristal, tal y como lo hicimos anoche en el Estadio.
Yo también te quiero mucho papá, aunque sea para gritar un gol del Cristal.
Te dejo esta canción que sé que te va a gustar
De un tiempo a esta parte he estado algo distanciada de mi padre. Vivimos en la misma casa pero en algunos momentos nos transformábamos en seres de otro planeta, que no podían comprender ni tolerar la forma de ver la vida del otro: Alien vs Depredador.
Felizmente no somos seres de otro planeta, somos bien humanos, él harta carne y yo harto hueso; felizmente hay algo que siempre nos ha unido y que nunca se podrá romper: Sporting Cristal.
No importa cuánto peleemos, no importa cuanto nos distanciemos, no importa cuánto tiempo dejemos de hablarnos, siempre nos vamos a encontrar para gritar un gol del Cristal, tal y como lo hicimos anoche en el Estadio.
Yo también te quiero mucho papá, aunque sea para gritar un gol del Cristal.
Te dejo esta canción que sé que te va a gustar
viernes, 12 de febrero de 2010
Tantos miedos, tantos
Gran parte de mi vida (suena a muchos años, pero son solo 26), ha estado llena de cambios. Y si bien muchos de ellos han sido por demás agradables y me han llenado de satisfacción, todos, absolutamente todos, tuvieron un preámbulo de miedo que estrujó mi corazón.
Antes de anclar en Surquillo en un departamento que califico injustamente de mío, porque valgan siempre las verdades: es de mis padres; me mudé 7 veces. Algunas de estas mudanzas implicaron no solo cambiar de barrio y de patas, sino también cambiar de país y de formas de hablar.
Así pasé 4 años en Venezuela, diciéndole a mis patas: chamos. Además del cambio de casa también tuve que sufrir los traslados de colegios que implicaba vivir horas de tortura, rompiéndome la cabeza, pensándo si seré capaz de adaptarme a pasar todo el día con otra gente que vive distintos sueños y admiran a otros héroes. Tanto miedo por las puras porque allá, conocí a personas extraordinarias que no solo me recibieron muy bien sino también me entregaron las más variadas formas de cariño.
El miedo ha sido mi compañero incansable de viaje, siempre he luchado para no sentirlo pero es hora de dejar de peleear esta batalla inútil contra él. Al fin y al cabo las cosas nunca resultan tan feas como las imagino y como dice Tim Burton en una de sus pelas - no recuerdo cuál- "algunas veces el miedo es la respuesta adecuada"
Esta canción no tiene nada que ver con lo que escribí pero es bonita:
Antes de anclar en Surquillo en un departamento que califico injustamente de mío, porque valgan siempre las verdades: es de mis padres; me mudé 7 veces. Algunas de estas mudanzas implicaron no solo cambiar de barrio y de patas, sino también cambiar de país y de formas de hablar.
Así pasé 4 años en Venezuela, diciéndole a mis patas: chamos. Además del cambio de casa también tuve que sufrir los traslados de colegios que implicaba vivir horas de tortura, rompiéndome la cabeza, pensándo si seré capaz de adaptarme a pasar todo el día con otra gente que vive distintos sueños y admiran a otros héroes. Tanto miedo por las puras porque allá, conocí a personas extraordinarias que no solo me recibieron muy bien sino también me entregaron las más variadas formas de cariño.
El miedo ha sido mi compañero incansable de viaje, siempre he luchado para no sentirlo pero es hora de dejar de peleear esta batalla inútil contra él. Al fin y al cabo las cosas nunca resultan tan feas como las imagino y como dice Tim Burton en una de sus pelas - no recuerdo cuál- "algunas veces el miedo es la respuesta adecuada"
Esta canción no tiene nada que ver con lo que escribí pero es bonita:
lunes, 18 de enero de 2010
Feliz cumpleaños María Luisa
Hoy no me siento bien anímicamente, tengo mil cosas que hacer pero nada de ganas de levantar un puto dedo para hacerlas. Estaba dando vueltas por Internet, buscando inútilmente en no sé donde algo que me quite esta modorra y este desgano, y al fin encontré algo que me da algo de luz en esta breve noche.
Mañana es cumpleaños de mi mamá, cumple 56 años pero está radiante como nunca. Siempre he oído que cada padre prefiere a uno de los hijos, que tiene su engreído. Y creo que esta es una de las grandes certezas de la Vía Láctea, yo siento en el fondo de mi corazón que mi mamá me prefiere. Ojo, no quiere decir que no ame a mi hermana, sino que por mí hay un cariño especial, un cariño que le hace soportarme y comprenderme más.
Ese cariño que sentí que se me iba y me produjo un dolor tan grande cuando se fue a Venezuela un años antes que nosotros. Ese dolor indescriptible que me tragué todo el día mientras la veía preparar sus maletas, mientras veía sus lágrimas oscuras a través de la luna polarizada del TEPSA que la llevaba lejos de mí.
Creo que ni siquiera Marco sintió tanta tristeza como la sentí ese día. Toda esa tristeza que explotó en la noche cuando me tapé hasta la cabeza y no pude más con la pena. Ni siquiera mi papá me pudo consolar.
Mamita, una vez más has venido a rescatarme, aún sin estar presente, solo con tu recuerdo. Te quiero mucho, más que eso, te amo con toda mi alma, me muero de amor por ti y disculpa todas las veces que he dejado de decírtelo.
Feliz cumpleaños y feliz vida. Gracias por ser mi mamá.
Creo que nunca te lo he dicho pero cuando escucho esta canción pienso en ti:
Mañana es cumpleaños de mi mamá, cumple 56 años pero está radiante como nunca. Siempre he oído que cada padre prefiere a uno de los hijos, que tiene su engreído. Y creo que esta es una de las grandes certezas de la Vía Láctea, yo siento en el fondo de mi corazón que mi mamá me prefiere. Ojo, no quiere decir que no ame a mi hermana, sino que por mí hay un cariño especial, un cariño que le hace soportarme y comprenderme más.
Ese cariño que sentí que se me iba y me produjo un dolor tan grande cuando se fue a Venezuela un años antes que nosotros. Ese dolor indescriptible que me tragué todo el día mientras la veía preparar sus maletas, mientras veía sus lágrimas oscuras a través de la luna polarizada del TEPSA que la llevaba lejos de mí.
Creo que ni siquiera Marco sintió tanta tristeza como la sentí ese día. Toda esa tristeza que explotó en la noche cuando me tapé hasta la cabeza y no pude más con la pena. Ni siquiera mi papá me pudo consolar.
Mamita, una vez más has venido a rescatarme, aún sin estar presente, solo con tu recuerdo. Te quiero mucho, más que eso, te amo con toda mi alma, me muero de amor por ti y disculpa todas las veces que he dejado de decírtelo.
Feliz cumpleaños y feliz vida. Gracias por ser mi mamá.
Creo que nunca te lo he dicho pero cuando escucho esta canción pienso en ti:
domingo, 3 de enero de 2010
Este año quiero
...abrazar más,
...besar más,
...decir muchas veces te quiero,
...decir más veces te amo,
...que campeone el Cristal,
...que venga Cerati,
...viajar más,
...estar más en mi casa,
...ir más al cine,
...leer más,
...escuchar más música,
...sonreir más,
...llorar menos,
...ver más CQC,
...hablar más con mis amig@s,
...pasear más con Yaco,
...que mi sobrina sonría más,
y escribir más, sobretodo en mi blog.
Feliz año para todos, y siempre quieran màs.
...besar más,
...decir muchas veces te quiero,
...decir más veces te amo,
...que campeone el Cristal,
...que venga Cerati,
...viajar más,
...estar más en mi casa,
...ir más al cine,
...leer más,
...escuchar más música,
...sonreir más,
...llorar menos,
...ver más CQC,
...hablar más con mis amig@s,
...pasear más con Yaco,
...que mi sobrina sonría más,
y escribir más, sobretodo en mi blog.
Feliz año para todos, y siempre quieran màs.
martes, 24 de noviembre de 2009
Ese pequeño orejón

Creo que ya me estaba demorando demasiado en escribir sobre un ser muy especial que llegó a mi vida en cuatro patas hace 1 año y unos meses: Yaco.
El día que entró a mi departamento lo podía levantar con una mano, entró a mi sala con la mirada caída y nadie presagiaba el pequeño demonio de Tazmania en que se convertiría, ni lo mucho que lo íbamos a querer.
Pero por qué querer a un perro orejón que se cagaba por todos lados, que mordía muebles, patas de sillas, mesas, zapatos, revistas, diarios, etc. Por qué querer a un perro que esperaba como león a su presa que caiga una media o papel al suelo para tomarla en su hocico y correr a esconderse bajo la mesa. Por qué querer a un can que hizo llorar a mi padre a las 5 de la mañana por hacerle un agujero a su recién estrenado pantalón de lanilla italiana.
Pues aguantamos eso y mucho más porque es el único ser que sin importar lo molesto que llegues a casa, o las muchas horas que lo hayas dejado solo, siempre está feliz de verte y apenas abras la puerta te dirá hola con su cola.
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